INFLUENCIA DE LA RELACIÓN DE PAREJA EN LOS HIJOS
Por Olga Elena Betancourt, psicóloga y asesora familiar
El significado de la pareja:
La familia tiene como base una característica inconfundible: la relación de pareja. Por la atracción de los sexos se inicia una familia. Sin pareja no hay familia.
Entre los humanos, es importante reconocer, cuidar y esforzarse por conservar esta relación que fortalece el hogar, para que los hijos crezcan, aprendan acerca de sí mismos y del mundo que los rodea; del amor y la confianza hacia los otros. El hogar inscribe a los hijos, con vigor, en el mundo social.
Una pareja es el principio de la humanidad. Significa dos: dos roles para lograr una unidad. Esta dualidad demanda un equilibrio entre el dar y el recibir. Cuando se altera, surgen los problemas en la relación de pareja. Para alcanzar este equilibrio es necesario que tanto el hombre como la mujer descubran su verdadero rol sexual y lo desempeñen. Cuando los roles se truncan, o alguno de ellos falla, la pareja sufre y los hijos padecen las consecuencias.
· El verdadero rol masculino: El hombre es esencialmente un ser interesado por lo que pasa a su alrededor, conocedor de su ambiente; atento a los cambios, a los peligros. Detecta los riesgos y pone el límite a cada miembro de la familia para garantizar el bienestar de todos. Es un ser tierno, atento, cuidadoso del bienestar de su mujer y de sus hijos. Genera seguridad. El hombre siempre tiene un proyecto, una realización, un logro en su mente; su actividad está dirigida a alcanzarlo.
· El verdadero rol femenino: La mujer, en primera instancia, es un ser en contacto consigo misma; conoce su mundo interior. Elige al hombre adecuado para ser su compañero y el padre de sus hijos. En su capacidad de “ver adentro”, escucha, está atenta a los cambios emocionales, a las relaciones. Por eso puede integrar, unir, cuidar y proteger. Su capacidad para comprender a cada miembro, la convierte en el centro del hogar. Está presente cuando la familia comparte logros, dificultades, necesidades. En la vida diaria de una mujer siempre hay en la mira un encuentro, un estar con otros.
La relación de pareja es como un río. El hombre y la mujer están parados cada uno en una orilla, los dos miran el mismo río pero desde diferentes ángulos. Cada uno lo ve con la visión de relación de pareja que trae de su familia de origen. Para construir su propia pareja, los dos deben abandonar su orilla y meterse al río. Si lo logran, vivirán una pareja de encuentro, que es la mayor experiencia de realización que puede vivir un ser humano.
La relación de pareja es, dentro del orden del amor, la primera. Está por encima de la relación con los propios padres y con los mismos hijos.
Qué esperan los hijos de su padres…
En el orden natural del amor, los padres son los que dan y los hijos son los que reciben. De esta manera los hijos se nutren física y emocionalmente, para que el día de mañana puedan a su vez dar amor, protección y seguridad a sus propios hijos. El que recibe siempre honra al dador: el padre es amado y reverenciado por sus hijos.
El ejemplo educa: necesitamos la coherencia de los padres para creer en los principios que se nos transmiten.
Lo que fortalece a una pareja:
· Darle el valor al otro. Honrarle y respetarle. Amarle y aceptarle.
· Diferenciar el amor del enamoramiento. El amor es una decisión libre y deliberada.
· Generar el más alto compromiso con la relación.
· Comprender que la familia de donde uno viene tiene incidencia en la familia que conforma.
· Responsabilizarse de la influencia que la pareja tiene en los hijos.
Dificultades de la relación de pareja que afectan a los hijos:
· Basar las relaciones en la emocionalidad. Cuando se reacciona emocionalmente frente a cualquier situación, sin indagar, sin conocer a fondo las circunstancias, se crea un clima familiar de caos.
· Mentir. Si la pareja se miente entre sí, o uno de los dos encubre a los hijos en alguna circunstancia de desacato o trasgresión del límite, se crea un clima familiar de desconfianza, donde todo se pone en duda o las personas se guardan su verdadera intimidad. Las relaciones familiares se empobrecen, o se basan en el quehacer de cada día sin revelar el verdadero ser interior.
· Descalificar al otro o criticarlo permanentemente frente a los hijos.
· Revelar los secretos de la convivencia en pareja o la vida sexual frente a los hijos.
· Poner a los hijos en medio de los conflictos, usándolos para ser vehículo de encuentro o jueces de la conducta del otro padre.
Culpabilizar a los hijos de las desavenencias de la pareja o del comportamiento