CONFERENCIA: Mi Media Naranja: Mito o Realidad
El encuentro con la pareja dentro del marco del amor, por tradición cultural lleva a pensar y creer que se encontró la otra mitad, el faltante que cada uno percibe dentro de sí.
Deseamos encontrar en el otro compañía, proyección frente a lo que cada quien no ha podido alcanzar, vivir en una armonía absoluta, en donde se cree un universo que abastezca a la pareja; y de repente idealizamos de esta forma la felicidad.
Nos hemos cuestionado, si esto fuera real ¿qué pasaría? Imaginemos la vida sin necesidades, sin deseos, sin ilusiones y metas, porque todo lo tenemos. La alcanzada “felicidad“ se nos convierte ahora en algo preocupante.
La media naranja que creemos encontrar no es mas que otra mitad deseante, en busca de respuestas que tampoco las hallará.La unión de la pareja, contrario a lo que se piensa, nos enfrenta con nuestras propias faltas y frustraciones y evidencia las de nuestro compañero o compañera. La unión en pareja nos lleva a la singularidad de dos seres que continúan el camino de búsqueda y que si no resignifican el paradigma de “pareja” pronto separarán de nuevo sus caminos, creyendo haberse equivocado.
La vivencia en pareja obliga a abrir dos espacios, no a unirlos, a respetar la individualidad, la autonomía y la historia personal que cada uno de los integrantes carga.
El amor en pareja es posible, a pesar de no encontrarnos con nuestra media naranja, el paradigma podría entenderse mejor si pensáramos que nos encontramos con otra fruta con característica e intereses propios y que ofrecemos, más que nuestras carencias, nuestra singularidad.
Las nuevas parejas exigen las expresiones de ternura como condición indispensable de supervivencia. Ya no son suficientes las palabras, las declaraciones, las promesas o los actos legales. Mujeres y varones demandan que el amor se exprese mediante las múltiples formas que puede utilizar la ternura. No hay amor sin caricia que hace evidente el deseo, la necesidad de compañía, el placer de la cercanía. La caricia reconoce el cuerpo del otro como cuerpo de deseo, como lugar de placer, como espacio indispensable para que el amor deje de ser una pura palabra y se convierta en la más importante de las realidades humanas.
Si la ternura se ha perdido en la telaraña de las discusiones inútiles o importantes, de los abandonos y celos, de los problemas no resueltos entre los dos, será necesario reformular la relación, proveerla de nuevos sentidos, construir nuevas cercanías.
Hay que revisar los mitos que tenemos sobre el amor ... Cuando uno pone en cuestión esos mitos, se atreve a revisar los costos, a admitir los problemas, a ver la diferencia, esperar choques y rupturas, pero también relaciones más profundas y auténticas, más enriquecedoras para ambos. Esto es mucho más interesante porque se benefician las dos personas y es la base para un nuevo tipo de alianza.
Tengamos en cuenta:
Valorar los problemas adecuadamente; Afrontar los problemas con espíritu positivo; Renunciar a la necesidad de tener razón e imponer los criterios; Hay que dejar un amplio espacio para la libertad y el modo de ser de la otra persona; Renunciar a la necesidad de poseer a la otra persona; Que vuestra relación de pareja tenga un propósito.
CARLOS MARIO RETREPO VELEZ Calle 53 43-43 Edificio La Ermita 2 Consultorio 207 Teléfono 2 17 92 86